El señor de los Caballos
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25 Apr 2011
El cuidado de los cascos es fundamental
Portuguesa, Tibisay Muñoz .- Mi pasión por los caballos viene de herencia, porque mi padre, Francisco Dávila y mi tío Hernán Dávila, fueron criadores de ganado, en la finca “Trujillito” . Me crié en ese ambiente y de ahí me nació esa pasión por los caballos, nos cuenta Valmore Dávila, mejor conocido como “El Señor de los Caballos”.
Dávila explica que estudió en la Ucla de Barquisimeto, Podología Veterinaria y luego se especializó en herraje de caballos. Posteriormente, en la Unellez, hizo unos cursos de caballos, sobre todo en patologías de caballos y de inseminación artificial en bovinos, entre otros. Después gracias a su experiencia en las mangas de coleo, se ha convertido en un reconocido cirujano de caballos. Las operaciones más comunes que ha realizado son las suturas por las cornadas que les hacen los toros, otros por accesos producidos por una inyección mal puesta, etc. Trabaja conjuntamente con los doctores veterinarios Numan Antequera y Juan Pieruzzini, pero también aplica la “medicina llanera” para algunas enfermedades como el “arestín sabanero” que es hongo producido por las picaduras de insectos infectadas.
Tres caballos
Actualmente Dávila tiene tres caballos en una pequeña caballeriza en el patio de su casa materna. Estos son Pastelero, Puro Engaño y Miss Valona, a los que quiere como a unos hijos y les prodiga la mejor de las atenciones. Entre algunas anécdotas, nos cuenta los cuidados que les prodiga sobre todo en la parte del aseo de su hábitat.
-Cargar un jinete, saltar, galopar sobre asfalto, permanecer largas horas estabulado, son actividades que provocan tensión en los pies y piernas del animal. Además, el aseo del establo o caballeriza es fundamental, pues ellos defecan y orinan ahí y se les debe mantener limpio, para evitar el arestín, hormiguillo (se le pudre la pata) y sin casco no hay caballo. El caballo debe tener agua limpia, el piso se debe limpiar todos los días, y sobre todo lavarle las patas, darle su comida (alimento concentrado y heno) tenerle sus medicinas y sobre todo saber cómo tratarlo.
A Dávila sus caballos le acompañan en las cabalgatas, en el coleo y también se da su paseíto por Araure, por eso quienes le ven aseguran que es el último hombre a caballo de Araure…

